Me prometí hacer un comentario de toda las películas que vieran, pero el comentario de este documental lo quería evitar. Su objetivo como documental es cumplido, informa lo que quiere informar y te deja con el sentimiento que quiere dejarte. Pero no aporta nada a la historia de los documentales.
Muestra por medio de testimonios y estadísticas las contradicciones entre el discurso oficial de los voceros y directivos de la tienda, con los hechos contantes y sonantes.
Nos dicen que Wal-Mart es el demonio que destruye el tejido social de las comunidades en las que se asienta, es el Atila de las corporaciones. La llegada de la tienda modifica la dinámica de la gente que reside allí, devalúa los inmuebles vecinos, hace que los comercios pequeños cierren, y destruye familias.
Los trabajadores de la empresa sufren discriminación, sexismo y no tienen seguridad social. Bueno, sí la tienen pero es demasiada cara, tan cara es la seguridad social interna que los trabajadores deben de suscribirse a programas de asistencial social pública o nunca enfermarse, ni sufrir accidentes, ni embarazarse. Eso es doblemente terrible, porque no cubren las necesidades del proletariado y porque están utilizando al sistema, el gobierno, para que supla sus obligaciones... Hablando del proletariado la empresa lucha en contra de sindicatos y cualquier otra clase de organización que intente proteger los intereses laborales, amedrentan a los que parezcan ejercer liderazgo entre sus compañeros. Por si fuera poco los trabajadores se convierten en rehenes de un círculo vicioso monetario, el poco dinero que ganan terminan usandolo en la misma tienda para comprar lo que necesitan, eso suena como a tienda de raya ¿no?, las cosas fuera de Estados Unidos son ligeramente diferentes.
En algunos lugares de Europa sí pueden organizarse en especies de sindicatos los trabajadores de la empresa, pero en otras partes del mundo, en el universo de la subcontratación, las condiciones laborales en las maquiladoras son todavía peores. Bajos sueldos, horarios extenuantes y el cobro obligatorio de hospedaje y otros servicio (aún que no se utilicen).
Otros puntos que trata es la violencia el poco aprecio a los clientes (no procuran tener vigilancia afuera de las instalaciones volviéndose en puntos peligrosos para los viandantes) y una mínima responsabilidad ambiental. Les digo... ¡Wal-Mart es el demonio!
No dudo que la empresa haga todas esas tropelías y más que no fueron mencionadas, hace poco hubo un caso en México que relaciona a personajes políticos con permisos irregulares para el asentamiento de una de estas tiendas; pero no muestran el otro lado. Wal-Mart es el demonio, pero le deben un derecho de réplica. Probablemente mientan y se salgan por la tangente, pero sería interesante mostrar una entrevista de algún vocero que ponga a servicio del publico la postura de la empresa.
Les digo que logra su objetivo la película, en eso cumple pero como documental no es ni objetivo, ni novedoso. Es algo tendenciosos y eso es detestable.
Muestra por medio de testimonios y estadísticas las contradicciones entre el discurso oficial de los voceros y directivos de la tienda, con los hechos contantes y sonantes.
Nos dicen que Wal-Mart es el demonio que destruye el tejido social de las comunidades en las que se asienta, es el Atila de las corporaciones. La llegada de la tienda modifica la dinámica de la gente que reside allí, devalúa los inmuebles vecinos, hace que los comercios pequeños cierren, y destruye familias.
Los trabajadores de la empresa sufren discriminación, sexismo y no tienen seguridad social. Bueno, sí la tienen pero es demasiada cara, tan cara es la seguridad social interna que los trabajadores deben de suscribirse a programas de asistencial social pública o nunca enfermarse, ni sufrir accidentes, ni embarazarse. Eso es doblemente terrible, porque no cubren las necesidades del proletariado y porque están utilizando al sistema, el gobierno, para que supla sus obligaciones... Hablando del proletariado la empresa lucha en contra de sindicatos y cualquier otra clase de organización que intente proteger los intereses laborales, amedrentan a los que parezcan ejercer liderazgo entre sus compañeros. Por si fuera poco los trabajadores se convierten en rehenes de un círculo vicioso monetario, el poco dinero que ganan terminan usandolo en la misma tienda para comprar lo que necesitan, eso suena como a tienda de raya ¿no?, las cosas fuera de Estados Unidos son ligeramente diferentes.
En algunos lugares de Europa sí pueden organizarse en especies de sindicatos los trabajadores de la empresa, pero en otras partes del mundo, en el universo de la subcontratación, las condiciones laborales en las maquiladoras son todavía peores. Bajos sueldos, horarios extenuantes y el cobro obligatorio de hospedaje y otros servicio (aún que no se utilicen).
Otros puntos que trata es la violencia el poco aprecio a los clientes (no procuran tener vigilancia afuera de las instalaciones volviéndose en puntos peligrosos para los viandantes) y una mínima responsabilidad ambiental. Les digo... ¡Wal-Mart es el demonio!
No dudo que la empresa haga todas esas tropelías y más que no fueron mencionadas, hace poco hubo un caso en México que relaciona a personajes políticos con permisos irregulares para el asentamiento de una de estas tiendas; pero no muestran el otro lado. Wal-Mart es el demonio, pero le deben un derecho de réplica. Probablemente mientan y se salgan por la tangente, pero sería interesante mostrar una entrevista de algún vocero que ponga a servicio del publico la postura de la empresa.
Les digo que logra su objetivo la película, en eso cumple pero como documental no es ni objetivo, ni novedoso. Es algo tendenciosos y eso es detestable.

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