“You Will Meet a Tall Dark Stranger” (Woody Allen, 2010)

No me gustan mucho este tipo de películas de Woody Allen, el Allen que más disfruto es el irreverente, histérico y mordaz de los primeros años. Quizás me llamen idiota por no apreciar al Allen de los dramas profundo en los que explora las relaciones humanas, pero así soy yo.

No es mi estilo favorito pero esta película no está mal. Es un poco chocante el perfil de los personajes intelectuales, afines a las artes que se contraponen a los otros personajes carentes de clase y ambiciones por alimentar el alma por medio de la cultura. Sobre todo por que no me puede identificar de lleno con ellos. Esa es mi principal crítica/reproche/enviada.

Pero son personajes atractivos. Tenemos a dos parejas. Una mayor, recientemente separada; él (Anthony Hopkins) busca sentirse joven por medio de la independencia y termina entrampándose en una relación con una trabajadora sexual que hace todo lo posible por explotarlo; ella (Gemma Jones) sufre por la separación e intenta llenar un vacío en las interpretaciones místicas de una charlatana. Los dos quieren volver a ser felices pero no saben de qué manera lograrlo.

La otra pareja, la pareja joven está formada por la hija (Naomi Watts) de la pareja mayor, trabaja para una galería de arte, ha sacrificado sus ambiciones en pos del sueño de su marido. El esposo (Josh Brolin) es un doctor que no ejerce la medicina, publicó una novela con relativo éxito pero los fracasos posteriores lo hicieron dedicarse al volante, ahora está desempleado dedicado a la escritura, esperando un gran golpe de suerte.

Ellos igual que el otro matrimonio buscarán la felicidad por caminos que los llevaran a distanciarse. Ella comienza a interesarse por su jefe que parece asegurarle la vida que siempre soñó. El está cada vez más interesado por su vecina de exótica belleza. ¿En serio? ¿Te puedes fijar en cualquier otra mujer si tienes a Naomi Watts junto a ti?

Como sospecharán las cosas en los mundos de Allen nunca son fáciles y este caso no es la escepción. Todos se enfrentarán a las dificultades propias de la vida dentro de una tragedia. La incertidumbre acecha a los personajes en cada decisión que toman. Eso es divertido siempre y cuando seas el espectador, hay cierto morbo por ver como les pasan cosas malas al resto de la gente.

Lo que me pareció más atractivo fue ver a Anthony Hopkins en un papel al que no le estamos acostumbrado ver. Es un hombre maduro con crisis de identidad, que no acepta su realidad; y no un cerebro de maldad, un anciano sabio o algún otro cliché. No lo sé, pero parece un papel escrito para el mismo Allen, quizás si fuera más nervioso y judío.

Una escena que me encantó fue la de la hija diciéndole a la madre que la mentalista es una charlatana. Se lo dice porque el consejo de la mujer le afecta directamente. Primero alentaba a su madre para que perdiera el tiempo y se entretuviera, manteniendo la cabeza ocupada con falsas esperanzas, pero cuando interfiere en sus planes de conseguir dinero explota. Caramba, es una escena que define el tono de los problemas que se desarrollan en el filme.

No será la mejor película de la filmografía de Woody Allen pero no nos decepciona a los espectadores.

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