Es una de las primeras películas de Keaton que vi y es una de mis favoritos es algo rara, pudo contarse una historia sencilla sobre el proyeccionista enamorado de una muchacha y su falta de dinero, pero aquí la imaginación explota y nos salpica a todos.
Un proyeccionista (e intendente) de un cine está enamorado de una muchacha, pero no es el único. Los héroes, en primera instancia, no se salen con la suya, siempre deben de lidiar con algunas dificultades. En este caso el otro pretendiente lo inculpa de haberse robado el reloj del papá de la chica. Él que entre sus sueños está en ser un detective toma el caso y pretende resolver el misterio del robo del reloj y de paso limpiar su nombre... pero no lo logra.
Retorna a su trabajo, y comienza a soñar. Sueña que entra a la pantalla de plata, se convierte en una con la imagen. ¡Esta es la mejor parte! Hay un juego de Keaton dentro de la película que está proyectando. Es una secuencia increible por su realización (dicen que él y su camarógrafo utilizaron instrumento de topografía para medir la distancia entre la cámara y los objetos), vemos cómo el desvalido personaje desconcertado pasa de un parque a una playa, a una paisaje nevado, al desierto, a un acantilado, a la sabana, a una concurrida calle, al parque de nuevo (no en ese orden). Es una de mis escenas preferidas en toda la historia del cine. Vale la pena verla.
Buster toma el papel de un detective en la película y yuxtapone su problema con el filme. Aquí es un investigador de inmaculada vestimenta, cabello engominado y eficacia técnica. Todo sale tal y como lo planea. Con un poco de ayuda de su asistente, una especia de visión onírica a James Bond y su surtidor oficial de gadgets: Q. Es una película de esas que llaman "adelantada a su época". Con un poco más de tecnología sería un grandioso héroe de nuestros tiempos. Es más, la película es una parodia profética de los héroes detectivescos que poblaron el siglo XX.
Al final la muchacha lo despierta, ella sola y sin tantos aspavientos ha logrado desentrañar el misterio y limpiado el nombre del proyeccionista, lo único que hace él es soñar que resolvía el problema... ¿a quién no le ha pasado eso?
La película ha sido considerada por la AFI como una de las mejores comedias estadounidense y yace resguardada en la Bibilioteca del Congreso. Es una película que hay que ver antes de morir.
Un proyeccionista (e intendente) de un cine está enamorado de una muchacha, pero no es el único. Los héroes, en primera instancia, no se salen con la suya, siempre deben de lidiar con algunas dificultades. En este caso el otro pretendiente lo inculpa de haberse robado el reloj del papá de la chica. Él que entre sus sueños está en ser un detective toma el caso y pretende resolver el misterio del robo del reloj y de paso limpiar su nombre... pero no lo logra.
Retorna a su trabajo, y comienza a soñar. Sueña que entra a la pantalla de plata, se convierte en una con la imagen. ¡Esta es la mejor parte! Hay un juego de Keaton dentro de la película que está proyectando. Es una secuencia increible por su realización (dicen que él y su camarógrafo utilizaron instrumento de topografía para medir la distancia entre la cámara y los objetos), vemos cómo el desvalido personaje desconcertado pasa de un parque a una playa, a una paisaje nevado, al desierto, a un acantilado, a la sabana, a una concurrida calle, al parque de nuevo (no en ese orden). Es una de mis escenas preferidas en toda la historia del cine. Vale la pena verla.
Buster toma el papel de un detective en la película y yuxtapone su problema con el filme. Aquí es un investigador de inmaculada vestimenta, cabello engominado y eficacia técnica. Todo sale tal y como lo planea. Con un poco de ayuda de su asistente, una especia de visión onírica a James Bond y su surtidor oficial de gadgets: Q. Es una película de esas que llaman "adelantada a su época". Con un poco más de tecnología sería un grandioso héroe de nuestros tiempos. Es más, la película es una parodia profética de los héroes detectivescos que poblaron el siglo XX.
Al final la muchacha lo despierta, ella sola y sin tantos aspavientos ha logrado desentrañar el misterio y limpiado el nombre del proyeccionista, lo único que hace él es soñar que resolvía el problema... ¿a quién no le ha pasado eso?
La película ha sido considerada por la AFI como una de las mejores comedias estadounidense y yace resguardada en la Bibilioteca del Congreso. Es una película que hay que ver antes de morir.

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